Hoy me desperté recordándote,
Recordando las veces que nos dijimos te quiero
Recordando los planes que hicimos juntos,
Recordando cuando poco a poco nos amamos.
Hoy me desperté recordándote y se me escapó un suspiro,
Suspiro que te envió mi alma hasta donde estás,
Distancia que se volvió infranqueable ya para mí,
La triste realidad que en estos momentos, ya no eres mía.
Hoy me desperté recordándote, y aunque no es el fin que quería,
No me arrepiento de nada, ni de haberte querido,
Ni de entregarte el alma aunque ahora ya no la tenga,
No me arrepiento porque me enseñaste el amor puro,
Gracias por tanto y perdón por tan poco, nunca te olvidaré.
El mundo es como es,
Lo más hermoso es lo que nunca ves
No es lo que tienes es lo que das
Lo más simple es lo que vale más
El lucero de este cielo
Dice que allí estás
Aún en las noches más
Oscuras
El sombrío atardecer
Traía consigo
Una mirada hacia el horizonte
Sin razón de ser
Melancolía dirían
Más no se sabria
Masa”
Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…
Cesar Vallejo
Cierto... Merecidos aplausos
Aunque mis ojo no te pueden ver
Aunque mis manos no pueden tocar
Puedo sentir
Estás aquí
Byung-Chul Han. La Sociedad del Cansancio.